CHORI Y PANCHOS. COMER EN LA CALLE PODRÍA SER SEGURO

Por Daniela Hacker

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Aclaración: El siguiente informe fue realizado, investigado y escrito por Marcela Ortiz Buijüy, Encargada regional de Comunicaciones  de  la organización mundial  Consumers International.

 ¡Comer en la calle podría ser seguro!

 ¿Se siente muy tentado de comer en la calle pero no se atreve por temor a enfermarse? Tiene razón. En muchas ciudades del mundo en desarrollo se puede contraer desde un simple dolor de estómago hasta salmonela como resultado de ingerir la comida que se vende en sus calles1.

Es un hecho; la Escherichia Coli y la salmonella, viejos acompañantes de este tipo de comida, dan nombre a enfermedades provenientes de alimentos infectados. Son las llamadas ETAS, Enfermedades Transmitidas por los Alimentos, una calamidad combatida sistemáticamente por la FAO, la OMS y el Codex Alimentarius. También por Consumers International que, bajo diversas formas, ha estado involucrada en el tema los últimos 30 años, siempre con el objetivo de garantizar el derecho de los consumidores a alimentos sanos y nutritivos2.

En una encuesta de CI sobre inocuidad de los alimentos, hecha en 2006, organizaciones de consumidores de Perú, República Dominicana, El Salvador y Bolivia señalaron como principal problema de inocuidad alimentaria las enfermedades provocadas por el consumo de alimentos en la calle.

Otro estudio reciente, también de CI, basado en una serie de entrevistas a vendedores y consumidores de comida en la calle de cinco países de América Latina en 2007, reveló que “la mayoría de los entrevistados no ha recibido ningún tipo de capacitación en materias de manipulación de alimentos e higiene”, informó Luis Flores, funcionario de CI encargado de sistematizar los resultados del estudio. Además, “muchos de ellos afirmaron no saber dónde recurrir para obtener este tipo de capacitación”, agregó.

Respecto del uso de agua en sus lugares de venta, “la mayoría procura disponer sus puestos en lugares próximos a fuentes de agua corriente, aunque el lavado de platos suele hacerse en las respectivas casas, al finalizar la jornada”, explicó Flores, agregando que “muchos de ellos disponen de tiestos de agua, que son reemplazados una vez que el agua ya está sucia”. No muy higiénico en realidad.

En Buenos Aires, se quejaba hace poco un editorial del periódico La Nación, “cada vez son más los lugares invadidos por vendedores ambulantes de comida, carentes de habilitación y de cualquier otra clase de control. Esa expansión se ha constituido en una creciente amenaza para la salud pública y para la fisonomía urbanas”4.

El panorama se ve difícil. No obstante, puede ser que en un futuro no tan lejano este peligro haya desaparecido y podamos ver a vendedores y consumidores felices y saludables en las calles de las ciudades del mundo.

¿Por qué y cómo podría ocurrir esto? Primero, porque diversos sectores están reconociendo hoy que, más que intentos inútiles de erradicar esa venta, habría que buscar otros medios que permitan integrar y no excluir a este sector en las sociedades en las que se insertan. Y, segundo, ya se han probado acciones exitosas, trabajando en conjunto con el sector salud y autoridades locales, obteniendo apoyos tecnológicos y avanzando en aspectos jurídicos y legales. No obstante, hay aún un largo camino por recorrer que requiere voluntad y recursos.

Sobre esta base es que CI ha relanzado este tema como un área clave en su trabajo regional y global, estrenando recientemente un sitio web dedicado íntegramente a la venta de comida en la calle.

Las alternativas

Distintas experiencias en Singapur, Malasia, Perú, México y Ecuador, entre otras, apuntan a un conjunto de prácticas que podrían situar la comida que se vende en la calle como un lugar seguro y sin riesgos para la salud en un futuro próximo.

Estas prácticas van desde utilizar tecnologías apropiadas, como, por ejemplo, un modelo de puesto de venta de acero inoxidable, experiencia realizada por la FAO en la ciudad de México; o el puesto móvil instalado sobre un triciclo y construido en hierro galvanizado y en acero, también parte de un proyecto de la FAO5. En ambas experiencias la mayor limitación para la adopción de esas tecnologías fue la falta de dinero para adquirir esas tecnologías. Algo a tener en cuenta.

Otro factor que ha contribuido sobre todo a la adopción de estas soluciones, aún parciales, ha sido la actividad permanente de fiscalización por parte de las autoridades, concretizada a través de la inspección sanitaria. Un aspecto clave que ha sido bueno tanto para consumidores como para vendedores, que han visto aumentar sus ventas.

Armando Fabián Yánez Oleas, de la Unidad de Planificación y Proyectos del Municipio de Quito, la capital ecuatoriana, ha trabajado por varios años en el proyecto Mercados Saludables de Quito, un proceso de modernizaciòn de estos mercados iniciado hace siete años. El experto afirma que los aspectos claves para echar a andar este exitoso proyecto, han sido tres, además del apoyo político del Alcalde Paco Moncayo Gallegos: “Mejoramiento de la infraestructura fisica; capacitación para los comerciantes, y el desarrollo de un nuevo modelo de gestión que permita sustentar el proceso”.

Para el tema de mejoramiento de la infraestructura, ellos trabajaron con la participación de los involucrados, “quienes también hacen inversiones económicas para el mejoramiento de los mercados”. En el tema de capacitación, “nos apoyamos en las Universidades con quienes tenemos convenios de cooperación”, agrega el funcionario del Municipio de Quito.

Respecto al modelo de gestión, el especialista ecuatoriano señala que “nos estamos fortaleciendo institucionalmente, para contar con profesionales universitarios en las ramas de Administración, Economía e Ingeniería Comercial, para que sean ellos quienes administren los mercados con criterios empresariales”.

El experto, cuyo trabajo fue conocido en el reciente Congreso Mundial de CI (Sidney, 2007), cuenta que el proyecto se inspiró en una propuesta de la Organización Panamericana de la Salud al respecto, por lo que el Programa Mercados Saludables también ha contado con su apoyo. En la actualidad tres mercados de Quito cuentan con la certificación de la OPS-Ecuador (Mercado Central, Mercado San Francisco y Loma de Puengasí).

La estrategia de CI

Hace pocos años, en una Conferencia Regional FAO/OMS se establecía, además, la importancia de las regulaciones nacionales, como la concesión de licencias para ejercer la venta de alimentos en la vía pública, lo que “puede incluir limitaciones relativas al tipo de alimentos vendidos y al lugar de venta”, y “la aplicación de medidas concretas para proteger a los consumidores contra los peligros para la salud y el fraude comercial”6.

El rol de las autoridades locales de cada país se ha revelado asimismo de gran importancia, tanto a nivel de la legislación, como respecto a su papel de capacitadores y reguladores.

No obstante, uno de los mayores obstáculos para avanzar hacia la venta de alimentos saludables en la vía pública ha sido sin duda, por su carácter estratégico, que los vendedores callejeros carezcan en general de capacitación y educación apropiada a las funciones que realizan, aspecto que la encuesta ya citada de CI reveló en 2007 en América Latina.

Es por ello que CI ha lanzado una campaña global (en inglés), centrada precisamente en la búsqueda de medidas que permitan educar a los vendedores ambulantes, facilitando su capacitación en Prácticas de Higiene, trabajando con las autoridades locales en la implementación de normas de inocuidad alimentaria y buscando que se comprometan en un Plan de Acción que involucre a todos los sectores interesados.

A largo plazo, el objetivo de CI es minimizar cada vez más los riesgos de comer alimentos en la calle, capacitando a los vendedores y posibilitando que esos platos aromáticos y seductores a los sentidos, y más baratos para los bolsillos, nos hagan la vida más fácil y segura. Este enfoque, junto a otros esfuerzos a escala local y global, puede permitir sin duda que en un futuro no tan lejano los consumidores puedan disfrutar tranquilos de una actividad que sin duda llegó para quedarse en miles de ciudades de este planeta.

2 comentarios en “CHORI Y PANCHOS. COMER EN LA CALLE PODRÍA SER SEGURO”

  1. Belenia Dice:

    Los sandwiches de milanesa, hamburguesas, panchos y choripanes que se venden en algunos kioscos o locales legales de Buenos Aires, tampoco son muy saludables; usan el mismo agua durante todo el día!

  2. Laura Gaitan Dice:

    Hola! Mi consulta es respecto a un plan de ahorro de VW. Salí sorteada para que me entreguen el auto y cuando voy a solicitarlo me dicen que tengo un plan 70/30 o sea 70% en cuotas y tenía que reintegrar el 30% al contado. El problema es que no recuerdo haber firmado nada, y el contrato que tengo no lo dice. Les reclame el anexo donde firme, pero se evaden diciendo que lo tienen que pedir a la casa matriz. Luego me enteré que la concesionaria compró el plan de ahorro a VW, por lo tanto estos no se hacen cargo y que puede ser que lo que yo haya firmado es un consentimiento que acepto lo que me traspasa la concesionaria. Esto es legal? puedo hacer algo? el contrato que tengo firmado por mi no dice nada del plan.. Gracias

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